Jueguecito veraniego
por Delf
Ala… ¿A quién pertenece este encantador ojito?…
Actualización - Respuesta:

Parece un demonio…

Ala… ¿A quién pertenece este encantador ojito?…
Actualización - Respuesta:

Parece un demonio…

Del espectáculo de Vospertrón que vimos en J&B The Party Project en Sevilla (Aquí tenéis un vídeo de ellos…). Creo que es una de las primeras veces que uso el flash con un fin tan concreto.

Es sarcasmo, juro que es sarcasmo… Dando una vuelta al lado de mi casa, en la Judería de Córdoba, no pude evitar fotografiar estas cosas para turistas… De lo ‘orteramente’ exagerados que son, estos objetos me parecen magníficos, maaagníficos…

Me he quedado impresionada constatando que la sopa de letras tiene su ‘@’ (aunque este símbolo ya tiene muchas primaveras…). Me encantó también ver la ‘ñ’ (pero supongo que al ser extranjera me impacto un poco más que a la mayoría de españoles). Y la ‘i’ tiene una curiosa forma de hueso… Pasé un buen rato el domingo pasado admirando estas letras. Qué vida más trepidante tengo…

Este fin de semana descubrimos un bichaco profano muy curioso… Este dragón de siete cabezas (simbolizando los 7 pecados capitales) dominado por una dama (la Fe) encabeza la procesión del Corpus Christi de Antequera. Impresionante.

Y aquí viene la típica pregunta: Debajo la lluvia, ¿te mojas menos andando o corriendo? He encontrado en el blog de Nouchema una imagen sacada de la revista Science & vie. Interesante…
Este domingo fuimos a cenar con unos amigos. Se nos ocurrió realizar esta broma. Hacédsela a vuestros amigos o familiares. Os puedo asegurar que el resultado es muy divertido.

Eso hacen en la web People Collector. Bueno, no coleccionan gente, sino sus almas en forma de fotografías. Lo curioso es la clasificación. Puedes encontrar a gente bostezando, vestida de blanco y naranja, tirada en la carretera…
Un vendedor ambulante me lo dijo, It’s Nice That.

Después de los calcetines, de los guantes, de las cosas que llevas en el bolsillo y de las fotos rotas, tenemos aquí una web que recopila marca-páginas improvisados encontrados entre las páginas de libros. Trozo de carrete fotográfico, tickets de compra, post-it, tarjeta de embarque… hasta papel de cocina. Me encanta la temática… Dime que marca-página usas y te diré quién eres. Intentando recordar lo que yo misma he usado, la lista no peca de peculiaridad tampoco: un peine, un folleto en caso de accidente del avión robado a una compañía aérea, una pluma, un palillo de oreja, un papel de caramelo, un cable eléctrico, un CD y más cosas… Qué tomadura de consciencia más… sorprendente.
He visto a Swissmiss en el patio esta mañana.

Fotografía de Richard Cawood.
Con un concepto parecido al órgano del mar, esta escultura “habla” por sí sola.
Puerta con puerta, Neatorama.
En un periódico (no me acuerdo cual) de hace unos días (no me acuerdo tampoco cual… ahí ahí, con claridad y precisión en la información…) me encontré con un artículo contando las nuevas normas urbanísticas del ayuntamiento de Córdoba. Entre otras cosas, hablaban de la numeración de los edificios en las calles y he empezado a curiosear para saber un poco de qué iba el tema…
Primero, hay que saber que de forma general cada ayuntamiento tiene libre elección en los sistemas de numeración callejera, sin embargo, ciertas reglas se repiten. He intentado recopilar algunos sistemas encontrados navegando por ahí…

Este esquema es el más común en Europa. Números pares de un lado, impares del otro. La numeración empieza de forma creciente en el extremo de la calle más cercano al centro del pueblo (lo que me parece lo más lógico), el ayuntamiento, un posible río o un elemento representativo de la ciudad…

Aquí nos encontramos en una ciudad marítima o en una isla… La numeración empieza de forma creciente en el extremo de la calle más cercano al mar. Canarias tiene esta lógica.

En este caso, la numeración de la calle depende de los metros que separan los edificios de un punto de partida dado. Un sistema común en América y en ciertos pueblos de Francia. Donde viven mis padres, el punto de partida es sencillamente el principio de la calle.

Haaaa… Aquí cambiamos bastante la lógica. Ya no importa que los números sean pares o impares. En Berlín, usan el sistema llamado ‘herradura’: los números se siguen en la misma acera, y llegado al final de la calle, cambiamos de acera y vamos en el sentido inverso para seguir con la numeración… No se puede decir que al nivel práctico sea lo mejor…

Color negro: Casas y edificios de particulares. En rojo: Los negocios. Ese es el sistema instaurado en Florencia, Italia…

Y ese es el que más gracia me hace y me asusta al mismo tiempo: la numeración depende de la fecha de construcción del edificio… Made in Japón… Ya entiendo porqué en las imágenes urbanas que vemos de ahí, las calles están llenas… Todo el mundo está buscando el número del sitio de su destino.
Si tenéis aportaciones/más sistemas de numeración/correcciones, no os cortéis…

Al empezar el blog, Toni me decía “Delf, los títulos de las entradas tienen que reflejar claramente el tema del artículo para que en los lectores de feeds, la información se capte de forma eficaz”… Bueno, pues he procurado hasta ahora seguir esta regla, permitiéndome de vez en cuando algún que otro desliz poético o vagamente chistoso.
El título de esta entrada no es muy elaborado pero refleja la real realidad, lo juro… Un lápiz volador y un pepinillo casi muerto… Y eso que os he ahorrado la aceituna sin escrúpulo, y el pajadminton…
Menos mal, los lectores de feeds dejan ver las imágenes…
Más bichos raros aquí.
Entré sin llamar a la puerta del mundo del reciclaje.

Seguro que nunca has conseguido meterte dentro de una de tus zapatillas. Pues el VR ese te permite vivir esa sensación. 720 grados de visión en el interior de un zapato es una experiencia que no se vive todos los días. No he conseguido tener información sobre el macking-off así que si alguien tiene datos concretos ¡bendito sea! La empresa autora de esta pequeña obra se llama plus720. Dentro de su galería, venía también el VR hecho desde un hornillo de gas, para que sepamos lo que vive el huevo cuando lo freímos.
Me voy de vacaciones…. vacaciones… vacaciones…. ¡siiiiiiiiii!
Remarquez lo grito en las escaleras.